Élmer Mendoza comenta novela póstuma de Herberto Sinagawa

La presentación de la novela Lugar de muertos, edición del Instituto Sinaloense de Cultura, se celebró el jueves 30 de enero del año en curso, en el Centro Sinaloa de las Artes “Centenario”, con los comentarios del maestro Élmer Mendoza Valenzuela, presidente de El Colegio de Sinaloa, la escritora Mariel Iribe Zenil y José Antonio López Sánchez, quien leyó una semblanza sobre don Herberto; así como Papik Ramírez Bernal, director general del ISIC.

En Lugar de muertos, dijo Élmer Mendoza, el personaje es Sinaloa; lo que el autor cuenta es la historia de una región, para lo cual se vale del perfil y las acciones de personajes que vivían aquí, como los indígenas, entre ellos el mayo Esteban Bacasegua, que asume el rol narrativo, y de otros que llegaron y se quedaron como Pedro de Tobar, del primer grupo de conquistadores, y de personajes que llegaron y se fueron como Alvar Núñez Cabeza de Vaca o Fray Marcos de Niza, entre otros.

En esta novela, “cada personaje aporta su momento a la historia de Sinaloa, que vivió momentos de tipo del realismo mágico, como podrán comprobarlo si leen con atención este libro”, recomendó Elmer Mendoza.

Por su parte, Mariel Iribe relacionó los puntos de contacto entre historia y literatura, disciplinas que conjugaba con Herberto y que usaron grandes escritores de la Revolución Mexicana: “en Lugar de Muertos el protagonista es un hombre atormentado que sobrevive gracias a sus recuerdos, y es a través de ellos que el lector puede disfrutar de un conjunto de historias que involucran a los protagonistas de la historia de Sinaloa que, aunque conocidas, conmueven y emocionan, y que también son los recuerdos de don Herberto”.

José Antonio López Sánchez leyó una semblanza de don Herberto —hijo de inmigrantes japoneses, nacido en 1930, en Angostura— a quien “el gusto por la lectura de sus obras se agrega la comprensión de hallar en ellas a la persona histórica. “Que sirva este homenaje a Sinagawa para enaltecer al grupo de periodistas del cual formó parte, aquellos que con su rutina hacen del trabajo diario el interminable y fatigante y sacrificado trabajo de reportero, quienes, como Sísifo, suben todos los días la piedra de la realidad para verla caer al día siguiente, en el inacabado rosario de los hechos que debe recoger para entregarlo a los demás”, concluyo López Sánchez.

Con información e imagen del Instituto Sinaloense de Cultura