La calidad del agua es un reto para el siglo XXI: Federico Páez Osuna

Con el objetivo de promover la investigación científica en el área ecológica, el Dr. Federico Páez Osuna, miembro de El Colegio de Sinaloa, impartió la conferencia Plásticos y medio ambiente, este viernes 23 de noviembre de 2018, en el auditorio de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Estuvieron presentes alumnos, personal docente y autoridades de la misma institución educativa.

El doctor Páez Osuna inició su conferencia explicando que el plástico salta a la luz a mediados del siglo XX; pero, que su auge surgió en 1992 con el científico belga Leo Hendrik Baekeland; sin embargo, en los años 50, el uso de los polímeros y su fabricación se disparó indiscriminadamente y las estadísticas siguen aumentando hasta la fecha.

El biólogo indicó que lo antes expuesto tiene relación con los retos que enfrenta la pureza del agua alrededor de todo el mundo en pleno siglo XXI, dijo que estos problemas se sintetizan en seis puntos, desde el cambio climático, agua dulce, acidez de los océanos, eutrofización, cambio de uso de suelo y la contaminación de primera generación y sus derivados: MPs, Rads, COPs; así como los de segunda generación: E-wast y microplásticos.

Páez Osuna comentó que la mitad del plástico que se produce en el globo terráqueo, se convierte en residuo en menos de tres a cuatro horas, puso como ejemplo las compras del supermercado, ya que las bolsas que proporciona la tienda sólo se utilizan para cargar el mandado e inmediatamente son desechadas.

El doctor mencionó que una fracción de la basura de plásticos va a parar a los océanos, este problema se intensifica gracias a las corrientes marinas, ya que en su mayoría forman remolinos y estos a su vez concentran una gran cantidad de polímeros, incluidos los microplásticos. Indicó que un dato novedoso es que estos microplásticos se dividen en dos segmentos: primarios y secundarios; los primarios son aquellos que se generan con una finalidad, normalmente para ser utilizados como abrasivos (cremas exfoliantes, dentífricos, productos de limpieza de fachadas, etc.): “Fíjense, la belleza cuesta y no sólo dinero, sino que también nos cuesta malgastar los recursos naturales, el uso de microplásticos en cosméticos está siendo analizado en diferentes países desde el punto de vista legislativo”, precisó.

El miembro colegiado comentó que, entre los efectos secundarios de los plásticos están aquellos que se degradan o se separan de otro material; en esta tipología estarían las microfibras que se desprenden de ciertas prendas al momento de lavarlas y que por su tamaño no pueden ser filtradas en las depuradoras, llegando al mar. Pero la mayor parte de los microplásticos que se encuentran en el mar son el resultado de la fragmentación —causada por la radiación solar— de los desechos marinos.

El investigador en ciencias del mar manifestó que otro problema latente es la contaminación del suelo, específicamente en los campos de cultivos: “Los que hemos manejado por carretera en el área local, hemos visto que los cultivos antes de que florezcan tienen una especie de tira plástica a un lado de los surcos, estos plásticos tienen una función muy específica para proteger el cultivo, y el color de estos polímeros tiene su razón de ser; sin embargo, se tiene que estudiar desde el punto ambiental porque sabemos que contamina el suelo, aunque no sabemos a qué escala”, destacó.

Para concluir con su presentación, Federico Páez Osuna aseguró que la reducción de la fabricación y el uso de los plásticos es la mejor forma de contribuir con la ecología. En la actualidad se están innovando sustitutos de los polímeros, como los popotes hechos a base de la semilla del aguate; pero, el problema es que producir esta cómoda herramienta, genera más gasto de agua y de energéticos: “La conciencia está en nosotros, no basta con decir voy a hacer un popote biodegradable, por más elegante que parezca la idea, se trata de ver soluciones reales y palpables de como rescatar nuestras aguas”, puntualizó.