Jaime Labastida comparte en Mazatlán notas sobre poesía

Con la finalidad de dialogar a detalle las implicaciones de escribir poesía, así como profundizar en los términos de dónde proviene sus raíces, Jaime Labastida, filósofo y miembro de El Colegio de Sinaloa, sostuvo una charla denominada Notas sobre Poesía, el jueves 30 de agosto de 2018, en la Ciudad de Mazatlán, en el Teatro “Ángela Peralta”; dicho evento se realizó en coordinación con el Instituto de Cultura, Arte y Turismo de Mazatlán.

Jaime Labastida explicó que es muy difícil determinar si la poesía es un arte que se puede enseñar sin tener la habilidad natural. Se remontó a la Grecia clásica citando los Diálogos de Protágoras, en donde detalló si sería posible dictar una lección sobre poesía: “Hace 25 siglos, dos hombres en la Atenas clásica deseaban saber si se podía o no, eso que los romanos llamaron la virtud. El diálogo giró en torno al gobierno de la ciudad (de la polis); las palabras de aquel hombre hoy muestran dos posturas opuestas según la traducción”.

El poeta detalló que, por una parte, Protágoras mencionaba en el diálogo que todos los ciudadanos merecían tener las mismas oportunidades, así como una educación que les permitiera mejorar, por eso para él, era necesario que se enseñará la virtud; mientras que Sócrates opinaba que la destreza política no se podía enseñar. Protágoras para defender su tesis dijo: “El hombre es un ser desvalido y carente, los hermanos míticos Prometeo y Epímeteo, por órdenes de los Dioses, otorgaron a los animales diferentes atributos para su vida, a unos le dieron la velocidad, a otros les dieron las garras y a otros más, las pieles. Agotaron los tributos en los animales y dejaron desnudos a los hombres, es por ello que Prometeo les entrego el fuego y, con ello, la voz”. Para precisar, Labastida ejemplificó que Protágoras creía que las habilidades, las virtudes, podían enseñarse en técnicas, no obstante Sócrates pensaba que la habilidad, la virtud, era un talento nato, que no es posible enseñar la capacidad de innovación o la creatividad, sino más bien de orientarla.

Más adelante, Jaime Labastida comentó que según Sócrates es imposible enseñar la poesía, a lo que cuestionó ¿qué rasgos de la poesía pueden ser enseñados? “Su historia, su técnica, la destreza para hacer versos, pero una cosa es la técnica de la versificación y otra la poesía. También se puede aprender a leer y apreciar la poesía, pero lo que no puede enseñarse es cómo ser poeta”.

Enfatizó que la poesía es ritmo, canto, música y ha de leerse en su lengua original: “Una traducción sólo es cabalmente válida sí ha sido hecha por otro poeta; el traductor, se dice, es un traidor. Es posible que sí, pero toda traducción es una recreación, y el poema bien traducido adquiere nueva vida en otra lengua”.

Expresó que hay muchas definiciones de poesía, pero ninguna es por completo satisfactoria, porque la poesía es un fenómeno en constante movimiento, “no es posible hacer una definición que nos satisfaga. T. S. Eliot afirma que es imposible definir la poesía, y que, si se llegara a definir, nada se ganaría con ello”.

En el contexto del español, Labastida explicó que la versificación en lengua española le permite al poeta romper con ciertas reglas para valerse de lo que se llama ´licencias poéticas´, licencias que por lo demás los hispanohablantes usamos en la vida cotidiana.

Al hacer una reflexión sobre el conocimiento y la poesía escrita, recordó que los grandes maestros de la humanidad fueron ágrafos: “Sócrates no escribió una palabra, decimos que ahora se lee poco, pero imaginemos cuán poco se leía en la Grecia clásica, un libro era costosísimo, era un manuscrito en realidad, quien escribió todo fueron sus discípulos que lo oyeron, como Platón. Lo mismo ocurre con Buda, no escribió una línea; Mahoma no escribió una sola línea; lo propio ocurre con Jesús, ninguna sola línea; pero sus enseñanzas quedaron a través de sus discípulos”.

Dentro de sus conclusiones, mencionó que el que alguien sepa la técnica de versificar no es por eso sólo poeta, y alentó esta reflexión con un ejemplo: “Nada más piensen en esto: en las escuelas de Letras clásicas o alemanas, o lo que quieran ¿qué título se obtiene? Licenciado en Letras clásicas, licenciado en Letras alemanas, pero no escritor, no poeta. ¿En los talleres literarios te dan título de poeta? ¿Alguien tiene su tarjeta de poeta? No hay eso, no hay títulos de ese tipo, no hay licencias para eso. Si le dan licencia a fulano se la quitan a todos los demás. Eso era muy claro en la época virreinal, la primera imprenta llega acá por licencia que otorga el rey a Juan Pablos, de lo contrario no se hubiera podido hacer una imprenta. Hoy no se necesita licencia para poner una imprenta, hay oficios libres, y uno de esos oficios libres es el de poeta”.

*Foto/Noroeste, Rafael Villalba.