El desarrollo de la inteligencia artificial ha propiciado aplicaciones en diversos campos del conocimiento: Ulises Cortés

Con el entusiasmo de promover el pensamiento científico y tecnológico en los jóvenes, el Dr. Ulises Cortés —catedrático de sistemas Informáticos de la Universidad Politécnica de Cataluña— presentó el lunes 5 de marzo del año en curso su conferencia denominada “Frankenstein y yo” (ciencia y ficción), en las instalaciones del Colegio de Bachilleres 22 de Culiacán, en la cual profundizó sobre porqué es interesante la ciencia, quiénes pueden acceder al conocimiento científico, cómo es que el término nace y las nuevas aplicaciones de éste.

El evento se realizó en presencia del Dr. José Enrique Villa Rivera, Secretario de Educación Pública y Cultura de Sinaloa; Sergio Mario Arredondo Salas, Director General del Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa, el Dr. Mateo Valero, profesor e investigador en Arquitectura de Computadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, además de Jesua Salvador Salcedo y Eduardo Gibrán Aguilera, estudiantes de la carrera de Ingeniería Mecatrónica y miembros de la Asociación de Minirobótica UPIITA del Instituto Politécnico Nacional.

En su discurso, el Dr. José Enrique Villa Rivera señaló que se está haciendo lo necesario para que esta escuela sea una de las mejores instituciones de educación media, “estamos haciendo un esquema de formación con calidad para todos los jóvenes que están en la edad de estudiar el bachillerato en nuestro estado, ya que en el mundo de la súper computación, en la actualidad, las computadoras sirven para diversas tareas: para simular procesos de cómo se puede obtener petróleo, para simular aerogeneradores, hasta para hacer operaciones, entre otras cosas”.

El científico Ulises Cortés a manera de introducción, dijo que tomó como ejemplo el libro Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, ya que ella fue la pionera del género de ciencia ficción, que a pesar de haberse escrito en una época antigua, sus líneas son bastantes futuristas, ideas que en la actualidad se ven con naturalidad: “El libro se llama Frankenstein o el moderno Prometeo, y es que, igual que Prometeo le robó el fuego a Zeus para dárselo a los hombres, la idea de Frankenstein era robarle a la muerte la vida, su idea era evitar que la gente que más queremos muriese. Después de que Mary Shelley escribe el libro se inventa el género de ciencia ficción, y el término de científico nace en el año 1834. En ese entonces no había científicos, había gente sabia, pero ella se adelanta a su tiempo”, describió.

Indicó también que el surgimiento de las ideas espontáneas puede ser la propulsora para crear nuevas cosas e innovarlas, como en el caso de la ciencia, pues varios avances modernos en la medicina fueron promovidos por la obra de Mary Shelley, porque en la actualidad ya se puede revivir un corazón humano a través de la aplicación de energía eléctrica (desfibrilador) o se puede trasplantar tejidos orgánicos (trasplante de órganos) a un cuerpo humano.

A partir de ese ejemplo de ciencia ficción, el catedrático de sistemas informáticos expresó que no hay límites para las personas cuando de verdad anhelan hacer un cambio o alcanzar un sueño y puso de ejemplo su vida escolar y la difícil travesía que le costó cruzar para lograr tener éxito en su vida profesional: “yo tengo una enfermedad que en esa época se conocía, pero no se diagnosticaba: soy disléxico, soy incapaz de leer palabras enteras, yo veo caracteres uno detrás del otro y no sé dónde acaba. Y para ser ingeniero tengo una cosa peor soy dispráxico, es decir, giro los números, un desastre, pero afortunadamente en aquella época sólo pensaban que era un niño tonto, y fue entonces cuando la vida me marcó con la operación de cerebro de mi madre, porque había la remota posibilidad de que ella estuviera completamente bien. Al final de la intervención me di cuenta que enseñar es aprender dos veces; a mi madre le tuve que volver a enseñar a leer, a escribir y a caminar”.

Ulises Cortés comentó que gracias a la experiencia que vivió su madre, se interesó por el funcionamiento de la materia gris del ser humano, y es como decidió especializarse en inteligencia artificial y argumentó que esta: “es la ciencia que busca explicar cómo piensa un animal, y una vez que se entiende, uno lo quiere reflejar en un ordenador”, anotó.

Además, comentó que a pesar de que la inteligencia artificial es una herramienta de suma importancia, las personas no deben de perder su autonomía y el derecho a tomar decisiones, es ahí cuando resaltó que el conocimiento científico debe aplicarse con conciencia. El doctor finalizó diciendo que “a veces dejamos que los aparatos piensen por nosotros mismos y dejamos que ellos tomen decisiones serias que a veces nos pueden llegar a costar la vida”.

Concluyó señalando que el desarrollo de la inteligencia artificial en la actualidad ha propiciado aplicaciones en diversos campos del conocimiento, ya sea en el tratamiento de aguas residuales, trasplante de órganos y tejidos, así como robots asistenciales en personas con discapacidad o de edad avanzada.



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