Sergio García Ramirez diserta la conferencia México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Invitado por El Colegio de Sinaloa, el reconocido jurista, Dr. Sergio García Ramírez, brindó la conferencia México ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos como parte de sus actividades como miembro del Seminario de Cultura Mexicana, el viernes 27 de octubre del año en curso, en el vestíbulo de El Colegio de Sinaloa, ante un nutrido público conformado por académicos, estudiantes de derecho y público en general.

Correspondió a José Ángel Pescador Osuna presentar al conferencista de quien destacó su amplia experiencia jurídica en el tema de los derechos humanos y remarcó que “a veces se repite hasta el cansancio que necesitamos ciudadanos, que necesitamos consolidar el Estado de derecho; lo que yo digo es que necesitamos son personalidades como la de Sergio García Ramírez, y especialmente cuando nos regalan parte de su vida profesional en el servicio público”.

Al inicio de su conferencia, Sergio García Ramírez inició cuestionando qué es la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para lo que explicó que hay que recordar que “los derechos humanos son los derechos primordiales, son los básicos, fundamentales, las libertades esenciales de un ser humano, que tenemos todos en nuestra pura y simple calidad de seres humanos, sin más exigencia. Nuestra condición humana obliga a los estados y al mundo entero a que se nos reconozcan ciertos derechos”.

En un recuento sobre cómo se ha venido avanzando en el rubro de los Derechos humanos, García Ramírez explicó que éstos no corresponden a un concepto añejo, “dos siglos no es viejo frente a la historia de la humanidad o la historia del Derecho. Esos derechos humanos se proclamaron primero fronteras adentro. Francia y los Estados Unidos de América y desde luego en México, en el alba del movimiento insurgente, en la constitución de Apatzingán de 1814, y luego en las otras constituciones”.

García Ramírez —quien ha sido juez y presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos— remarcó que era fundamental en la construcción de una cultura por estos derechos, otorgar su debida importancia a nivel internacional porque “quienes vulneran los derechos humanos son precisamente las autoridades internas de esos Estados que proclaman los derechos humanos en sus constituciones. Si así son las cosas, y así son, parecía necesario, y esto ocurrió después de las dos grandes Guerras Mundiales, que se reconociera la necesidad de proclamaciones más allá de las fronteras nacionales, de proclamaciones internacionales, o regionales, y de instancias defensoras de los derechos por encima de las fronteras”.

Con respecto al avance de estos derechos en nuestro continente, el jurista destacó que en “nuestra América, el tema de los Derechos humanos debe ser analizado a la luz de dos cuestiones que son relevantes para la creación de un sistema continental de tutela de los derechos humanos: primero la democracia, segunda lo que denomino la navegación americana de los Derechos humanos. La democracia y los derechos humanos constituyen un binomio inescindible, no se puede hablar de democracia y perder de vista los derechos humanos, ni viceversa. Para que los derechos prevalezcan se necesita de un desarrollo democrático que sea el marco, el campo de cultivo y el telón de fondo de los derechos fundamentales”.

A lo largo de su disertación, Sergio García Ramírez detalló los procesos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha venido viviendo hasta nuestros días, así como la participación de México en la misma, explicando que “en 1998 finalmente se aceptó que México pudiera comparecer en juicio y recibir sentencias —eventualmente sería— como ha sido, sentencias de condena, como ha ocurrido con todos los estados de América Latina”.

Al referirse sobre este tribunal internacional, mencionó que éste tiene diversas facultades y atribuciones según la convención que lo crea: “En primer término, puede atender consultas, preguntas. Segundo, que resuelva litigios, lo que es típico de un tribunal, que resuelva controversias que se elevan a su consideración. Se pueden formular demandas por la comisión de violaciones de derechos humanos que no han sido resueltas por los tribunales nacionales. La tercera función es dictar medidas provisionales, en ocasiones se consume una violación y entonces se intenta una medida cautelar, una medida de precaución, la Corte dicta una medida para ordenarle al Estado que no haga tal cosa porque esta cosa es violatoria de un derecho y las consecuencias puedan ser irreparables. Finalmente, la cuarta es la supervisión del cumplimiento de sus resoluciones. No podría un tribunal desentenderse de lo que pase de sus pronunciamientos”.



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