Agencia Informativa CONACyT destaca investigaciones de María Aurora Armienta Hernández sobre contaminación por arsénico

De acuerdo con la Agencia Informativa CONACyT, el poblado de Zimapán, en Sierra Gorda hidalguense, ha aprendido a vivir con el peligro del arsénico (As), un elemento semimetálico que está presente, de forma natural, en las aguas subterráneas de los alrededores y que es extraída de uno de los pozos con mayores concentraciones de arsénico en México y el mundo.

Según diversos estudios realizados por la doctora María Aurora Armienta Hernández, presidente de El Colegio de Sinaloa, la contaminación por arsénico en las aguas subterráneas proviene de fuentes diferentes: las concentraciones más altas resultan de años de interacción entre agua y rocas, principalmente de la oxidación y disolución de minerales que contienen arsénico, en pozos profundos perforados en el acuífero de piedra caliza, que dan lugar a mayores concentraciones; además, proviene de la lixiviación de relaves mineros, que es la extracción de la materia soluble mediante un disolvente líquido, y de humos ricos en arsénico que se infiltran en el suelo.

La doctora explicó que el peligro consiste en que en este valle no hay cuerpos de agua superficiales, por lo que todos los habitantes de Zimapán consiguen su agua potable del acuífero. “Es una zona minera, tiene abundancia de minerales de arsénico y estos, por las condiciones de algunos de los pozos, se disuelven y liberan el arsénico. Los minerales están ahí, haya o no mina. Muchos minerales de plata, plomo y zinc incluyen el arsénico”.

Después de varios estudios llegaron a la conclusión de que la principal fuente de contaminación por arsénico en los pozos de agua potable es natural y que, de los cinco existentes, el que tiene mayores concentraciones de arsénico es un pozo de la comunidad de El Muhí y es, precisamente, el que más agua tiene.

Para contrarrestar los niveles de arsénico en el agua, actualmente se cuenta plantas potabilizadoras que utilizan métodos convencionales. Una de estas plantas, la que limpia las aguas del pozo El Muhí, utiliza un sistema de floculación, con sales de hierro que es muy usado en otros países como Chile. “Esta planta tiene controles muy estrictos. Después pasan por unos filtros especiales en los cuales lo que no eliminó este primer tratamiento, se disminuye con este segundo sistema. Hay otras dos plantas que utilizan resinas de intercambio para eliminar el arsénico”, dijo Armienta.

Actualmente, se encuentra en funcionamiento la planta purificadora “María Aurora Armienta”, cuya intención es eliminar el arsénico que se extrae del pozo El Muhí; sin embargo, el agua que se trata no es recomendable para el consumo. Como una posible solución al problema, la doctora Armienta ideó un procedimiento que ha sido estudiado sólo a nivel laboratorio. “Este método es muy barato, pues consiste en tomar las rocas de Zimapán, molerlas y ponerlas en contacto con el agua, estarlas agitando cada determinado tiempo, varias horas y luego filtrar con una tela, todo muy sencillo. Después el agua resulta con muy bajos niveles de arsénico”.

* Con información e imagen de CONACYT/ Janet Cacelín

* Para más información, consulte: http://www.conacytprensa.mx/index.php/reportajes-especiales/18604-zimapan-peligro-latente-ingerir-arsenico-agua

* Fotografía de El Debate.