Diego Valadés aborda los problemas de una Constitución Centenaria

*Posteriormente, Dina Grijalva presentó su libro Fuegos de palabras.

Para conmemorar el segundo aniversario de la fundación del Colegio de Periodistas y Escritores de Sinaloa “José C. Valadés” A.C., esta asociación organizó la conferencia Problemas de una constitución centenaria, la cual fue disertada por el doctor Diego Valadés, miembro de El Colegio de Sinaloa, el viernes 3 de marzo del presente año, en el vestíbulo de este organismo.

Al iniciar su participación, el doctor Valadés aprovecho la oportunidad de felicitar a la doctora María Aurora Armienta Hernández, quien ese día tomó posesión formal como presidenta de El Colegio de Sinaloa, en la ciudad de Mazatlán; así mismo se congratuló por el ingreso de la doctora Sylvia Paz Díaz Camacho a este organismo.

En su disertación, Diego Valadés dijo que su exposición tocaría varios puntos aleatorios sobre la Constitución, mencionando que tener una constitución centenaria es ya una responsabilidad cultural, “pero también obliga a pensar en cuáles son los problemas que suscita una constitución que pudiera considerarse arcaica o por el contrario, merced a las reformas que se le han venido introduciendo, se ha desnaturalizado con relación a lo que representó en su origen. Para saber si se ha desnaturalizado o no, lo que tenemos que hacer es examinar el número de reformas que se le han introducido y advertir si alguna de ellas pone en duda la pervivencia de los propósitos iniciales del Estado revolucionario mexicano, fundado en 1917, o si lo han trastocado de tal forma que hoy podemos decir que la Constitución es nominalmente de 1917, aunque en su realidad actual tenga otras características”.

Diego Valadés explicó que la Constitución ha sido reformada más de 230 veces, muchas reformas aceptables, pero se han tenido problemas al redactar esos cambios: “Ahora nos enfrentamos al destino de una constitución centenaria que envejeció, paradójicamente, no por la vía de la inclusión de nuevas instituciones, sino que envejeció por la manera como se fue redactando. Podemos encontrar diferentes formas de la escritura de la constitución, que son comprensibles, pero que justamente debemos plantear los posibles remedios si consideramos que la manera de escribirla la ha lesionado”.

Entre diversas reflexiones derivadas de la conferencia, exclamó que “la nuestra es una Constitución centenaria que merece la pena que la cuidemos, que la renovemos, pero sobre todo merece que la defendamos, porque defendiéndola a ella nos defendemos a nosotros”.

*DINA GRIJALVA PRESENTA NUEVO LIBRO

Después de la conferencia tuvo lugar la presentación del libro Fuegos de palabras, de la escritora Dina Grijalva Monteverde, mismo que fue comentado por el doctor Gonzalo Amienta Hernández, quien dijo que el libro que se comenta “es un documento divertido, pues a lo largo de su redacción, la doctora define y ejemplifica, en orden alfabético, los juegos de palabras que diversos literatos han utilizado, moviendo de un lugar a otro para formar frases, que sólo con un conocimiento profundo, como el de la autora, se pueden realizar, por lo que estoy completamente de acuerdo que al jugar con las palabras podemos imaginar que estamos jugando al Scrable, resolviendo un crucigrama o inclusive resolviendo adivinanzas”.

La autora explicó que en esta obra aparecen distintos juegos de palabras, como por ejemplo los anagramas, que se forman con las letras de una palabra o una frase formará otra palabra u otra frase: “Quienes estudiamos o hacemos los juegos de palabras, creemos que muchas veces revelan verdades, hay unos anagramas hechos con nombres de escritores, con las letras de Gabriela Mistral, se puede formal la frase «abriga mil letras», de Nicanor Parra «narrar no pica», estos ejemplos creo que son reveladores”.

Otros juegos de palabras que aparecen son el Bifronte, son palabras que se pueden leer de derecha izquierda e izquierda a derecha, con diferente significado, como por ejemplo “La tele vez”, que al revés sería “Ze ve letal”; el calambur, que es la misma frase pero se pone el énfasis en diferentes lugares de tal forma que se forman diferentes palabras y diferentes sentidos, como Francisco de Quevedo, que apostó decirle a la reina que era coja, y al tomar dos flores distintas le pregunta: “Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja”; el eco, utilizar la terminación de una palabra para hacer el juego; los falsos derivados, entre otros.



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